"Metro": lo que pasa cuando hablas con un desconocido

La campaña que acompaña la preparación del Viaje del Papa a España, presenta el cortometraje, “Metro”, que nos plantea una pregunta esencial: ¿qué sucedería si alzamos la mirada hacia el rostro de los otros?

Hay una etiqueta del vagón de metro que nadie ha escrito y que, aun así, todos nos sabemos de memoria. Cada uno marca su trocito de aire, clava la vista en el móvil o en cualquier punto perdido del suelo, y se instala en un silencio. La persona que viaja a diez centímetros, la que comparte con nosotros origen, destino y tres paradas bien largas, termina recibiendo más o menos la misma atención que la barra metálica de la que se agarra.

Justo de esa frontera invisible va "Metro", uno de los dos cortos que sostienen "Alzad la mirada", la campaña que acompaña la preparación del Viaje Apostólico de León XIV a España.

La pieza esconde una cámara en el vagón y se dedica a mirar qué ocurre cuando alguien rompe la regla del silencio y le dirige la palabra a un desconocido. Los que salen no son actores con un guion aprendido; son personas reales en plena rutina.

Y ahí salta la paradoja. Nos pasamos horas pegados a otras personas y reservamos la conversación para quienes nunca vamos a tocar; le damos charla a un desconocido del otro lado del planeta y nos quedamos mudos frente al que está a nuestro lado. Hay una frontera invisible.

Pero Metro nos muestra que esa frontera se cae a la primera. Basta una frase para que el desconocido deje de ser decorado y vuelva a ser alguien, y para que el viaje cambie de sentido sin haber cambiado de trayecto.

 

VOLVER A NOTICIAS