Testimonio de Mohamed Boukharouaa. Fundación Don Bosco
Seguimos conociendo más testimonios de personas migrantes que han encontrado en la diócesis Nivariense una mano tendida que acoge, protege, promueve e integra, tal y como hizo hincapié durante su pontificado el papa Francisco.
La visita a Tenerife de su sucesor, el papa León XIV, como sabemos, servirá para poner de relieve la realidad migratoria que vive nuestro archipiélago canario y la atención que se ofrece desde diversos contextos de Iglesia.
Con el testimonio de Mohamed Boukharouaa nos acercamos a la Fundación Don Bosco perteneciente a la Inspectoría Salesiana María Auxiliadora que trabaja por la promoción y pleno desarrollo de la infancia, la adolescencia y juventud.
Entre otros grupos en situación de vulnerabilidad, Don Bosco atiende a jóvenes migrantes procedentes del sistema de protección de menores, de edades comprendidas entre los 18 y los 25 años de edad.
Las acciones que llevan a cabo están destinadas a lograr la regularización, el acceso al mercado de trabajo, mediante la plena integración laboral y social y la consecución del logro de la emancipación de los jóvenes que han cumplido los 18 años.
Mohamed Boukharouaa, natural de Marruecos, lleva tres años en la fundación tras pasar por un centro de menores y vivir un tiempo sin hogar. Boukharouaa es claro al hablar del prejuicio que acompaña, en ocasiones, a los migrantes magrebíes: “No nos metan a todos en el mismo saco”.