«Paz a vosotros»: un año de pontificado de León XIV
El 8 de mayo de 2025, León XIV iniciaba su pontificado como Obispo de Roma al servicio de todo el pueblo de Dios. Un año después, el ministerio petrino ha estado marcado por el Jubileo de la Esperanza, los viajes apostólicos, los llamados a la paz en escenarios de conflicto y el desarrollo del camino sinodal en la vida de la Iglesia.
María José Aguilar (Roma)
Hace un año la Iglesia católica inició una nueva etapa con la elección de León XIV como Obispo de Roma y Sucesor de Pedro. La fumata blanca apareció al caer la tarde sobre la Capilla Sixtina y, minutos después, el cardenal protodiácono anunció desde la Logia central de la Basílica de San Pedro el nombre del nuevo Pontífice: Robert Francis Prevost.
A las 19:23, León XIV se presentó ante los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro con un saludo centrado en la paz: “¡La paz esté con todos ustedes!”. La palabra se repitió en el mensaje leído aquella tarde y quedó como uno de los ejes del pontificado.
Primer Papa nacido en Estados Unidos y miembro de la Orden de San Agustín, llegó al pontificado tras más de dos décadas de misión en Perú, donde fue sacerdote y obispo. Antes había sido prefecto del Dicasterio para los Obispos.
Durante este primer año, el Pontífice ha desarrollado una agenda con viajes apostólicos, celebraciones jubilares, encuentros diplomáticos, audiencias y llamados al diálogo en distintos escenarios internacionales.
La paz y la llamada al diálogo
La paz ha ocupado un lugar central en las intervenciones de León XIV desde el inicio del pontificado. En su primer mensaje habló de una paz “desarmada y desarmante”, expresión retomada en distintas celebraciones.
En el Regina Caeli del 11 de mayo de 2025 pronunció el llamado “¡Nunca más la guerra!”, repetido en intervenciones sobre Ucrania, Tierra Santa y diversas regiones de África y Oriente Medio. Durante la Vigilia por la Paz en abril de 2026 en la Plaza de San Pedro, se refirió a la lógica de la violencia y del dominio de la fuerza, en el marco de sus llamadas al diálogo y la negociación.
A lo largo de estos meses recibió en audiencia a responsables políticos y religiosos de distintos países, entre ellos autoridades de Israel y Palestina. También mantuvo conversaciones telefónicas con dirigentes de países implicados en conflictos y contactos diplomáticos orientados a facilitar espacios de encuentro, como entre Rusia y Ucrania.
Durante el vuelo de regreso de su viaje al Líbano afirmó que la misión de la Iglesia consiste en “buscar respuestas y soluciones que no sean violentas”.
El Jubileo de la Esperanza y el encuentro con los jóvenes
Otro de los acontecimientos centrales del año fue el Jubileo de la Esperanza, convocado por el Papa Francisco y concluido por León XIV el 6 de enero de 2026 con el cierre de la Puerta Santa de San Pedro.
Durante el Año Santo se celebraron jubileos de distintas realidades eclesiales. Entre ellos destacó el Jubileo de los Jóvenes, entre el 28 de julio y el 3 de agosto de 2025.

Más de un millón de jóvenes participaron en Roma en la vigilia y misa conclusiva en Tor Vergata. León XIV dirigió a los jóvenes una invitación a construir relaciones auténticas y a no vivir únicamente “hiperconectados”, sino abiertos al encuentro.
En la apertura de los actos jubilares recorrió la Via della Conciliazione y la Plaza de San Pedro para saludar a los peregrinos. “¡Vosotros sois la luz del mundo!”, afirmó.
Un Papa misionero
Los viajes apostólicos ocuparon una parte relevante del primer año. El primero llevó a León XIV al Líbano y Turquía, donde mantuvo encuentros con autoridades civiles, responsables religiosos y comunidades cristianas, además de llamados a la convivencia y el diálogo.
Posteriormente realizó una visita al Principado de Mónaco y el viaje apostólico más extenso del periodo, con etapas en Camerún, Angola, Guinea Ecuatorial y Argelia.
En estos desplazamientos presidió celebraciones y encuentros con jóvenes, autoridades y representantes de otras confesiones religiosas. En sus intervenciones estuvieron presentes referencias a la paz, la justicia, el desarrollo integral, la dignidad humana y la situación de poblaciones afectadas por conflictos y pobreza.
Dilexi te, la primera exhortación apostólica
El 4 de octubre de 2025 León XIV firmó Dilexi te, su primera exhortación apostólica, centrada en el servicio a los pobres y la misión de la Iglesia junto a quienes sufren.
El documento aborda la pobreza como lugar teológico y pastoral, y afirma que en el rostro de los pobres “se reconoce el sufrimiento de Cristo”. Trata la relación entre fe y justicia social y subraya la cercanía de la Iglesia a quienes viven situaciones de exclusión.
Entre sus líneas principales figuran la violencia contra las mujeres, las desigualdades económicas, la situación de los migrantes y la llamada a superar estructuras que generan pobreza. El Papa afirma que “no puede haber renovación de la Iglesia sin una atención real a los últimos” y que “la fe que no toca la carne del pobre es una fe incompleta”.
El texto se inscribe en la tradición de la doctrina social de la Iglesia y en la continuidad del magisterio sobre la opción por los pobres.
Un año de camino eclesial y sinodal
A lo largo de estos doce meses, el pontificado de León XIV se ha desarrollado entre las celebraciones del Jubileo de la Esperanza, los principales momentos del año litúrgico y los encuentros con responsables civiles y religiosos, así como con periodistas y peregrinos, especialmente en Castel Gandolfo, donde el Pontífice ha retomado la residencia estival tras más de una década.
El año ha transcurrido entre viajes apostólicos a Líbano, Turquía y distintos países de África, junto a intervenciones en contextos internacionales vinculados a conflictos. En paralelo, el Vaticano ha mantenido una agenda de trabajo en el proceso sinodal, con fases de consulta, discernimiento y aplicación en las Iglesias locales, además de encuentros y seguimiento en distintos niveles de la vida eclesial.
En el calendario inmediato figura el próximo viaje apostólico a España, previsto del 6 al 12 de junio, con etapas en Madrid, Barcelona y Canarias, dentro de la programación oficial de la actividad del Pontífice.