Miguel Ángel Martín Juárez: el estilo de liderazgo de Robert Prevost en la Curia agustiniana
En Esperando a León conversamos con Miguel Ángel Martín Juárez, quien fue Secretario General de la Orden de San Agustín durante los dos sexenios en los que Robert Prevost ejerció como prior general (2001–2013).
Desde la Curia General en Roma, trabajó junto a él durante más de una década en la gestión de una orden presente en más de 40 países. Su función, explica, era principalmente administrativa, sin autoridad de gobierno: “El secretario de por sí no es número dos. No tiene ninguna autoridad. Es simplemente la función administrativa”, señala.
Sobre su relación inicial con Robert Prevost, recuerda que apenas se conocían antes de aquel nombramiento. “Yo le conocía, pues, de haberle saludado, mucho gusto, hola, ¿cómo estás? Nada más, prácticamente”, recuerda.
El cambio llegó tras su elección como prior general en 2001: “Y vino, que prácticamente yo no le conocía… y me dijo si quería seguir. Digo, yo lo que tú quieras, encantado”.
A partir de ahí comenzó una colaboración estrecha que se prolongó durante más de diez años. Sobre el trabajo del entonces padre Roberto, Martín Juárez destaca su intensidad y dedicación. “Trabajar. Mucho, mucho. Una capacidad tremenda”, afirma.
En el día a día, subraya que el gobierno de la orden exigía un ritmo constante de decisiones, viajes y coordinación internacional. “El papel del general, por una parte, es mantener la unidad de la orden”, explica. Y añade la dimensión global de esa responsabilidad: "Nuestra orden está repartida en más de 40 países”. Uno de los rasgos que más destaca es su capacidad de escucha y de integración de opiniones diversas en la toma de decisiones.
“Tenía esa capacidad de liderazgo, de dirigir las cosas”, sostiene. Y subraya su estilo de gobierno. “Escuchaba muchísimo”, afirma. Pero, también: “Cuando había que decidir, decidía. O sea, era firme. Escuchaba, dialogaba… pero cuando había un punto que había que decidir ya, se llegaba a la decisión”.
En lo personal, recuerda también su carácter reservado pero cercano en el trato directo: “Puede parecer un poco tímido, reservado, sin embargo, en cuanto tiene una persona delante, empatiza”. Y concluye sobre su capacidad de relación humana: “Siempre tenía tiempo para atender a cualquiera”.
Agradecimientos a Rezando Voy por la cesión del espacio de grabación y a la edición de Pablo Sáenz San Juan.