Las 10 palabras clave del Papa
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Las 10 palabras clave del Papa

Cristo, corazón, Iglesia, misión, comunión, paz, pobres, fragilidad, justicia y esperanza. Estas diez son las diez palabras que el Santo Padre ha escogido para condensar toda la fuerza del Evangelio. 

Fuente: La fuerza del Evangelio. La fe cristiana en 10 palabras. León XIV. (Romana Editorial, 2026).

Las diez palabras no agotan el Evangelio, pero abren sus puertas. Cada una nombra un aspecto central de la vida cristiana y, leídas juntas, dibujan un itinerario de encuentro personal con Cristo, de cuidado de los pobres y de los frágiles y de esperanza. 

En la introducción que precede a estos fragmentos, León XIV recuerda que "no podemos seguir tolerando injusticias estructurales por las que quienes más tienen, siempre tienen más" y advierte del riesgo de que el odio y la violencia se desborden en un mundo polarizado. Frente a ello, propone la fraternidad como antídoto contra todo extremismo. 

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Las palabras escogidas forman una suerte de mapa, del que, gracias a la colaboración de Romana Editorial, editorial de la obra, ofrecemos un fragmento para conocer mejor al Papa y su pensamiento antes de su llegada a España.

  1. CRISTO: San Agustín nos dice: “No hay amistad que sea fiel si no es en Cristo”. Y la verdadera amistad es siempre en Jesucristo con verdad, amor y respeto. “Y sólo en Él puede ser feliz y eterna”; «Ama verdaderamente al amigo quien ama a Dios en el amigo», nos dice san Agustín. La amistad con Cristo, que está en la base de la fe, no es sólo una ayuda entre muchas otras para construir el futuro, es nuestra estrella polar.

  1. CORAZÓN: Como Cristo amó con corazón de hombre, ¡ustedes están llamados a amar con el Corazón de Cristo! Amar con el corazón de Jesús. Pero para aprender este arte hay que trabajar en la propia interioridad, donde Dios hace oír su voz y desde donde parten las decisiones más profundas; pero que es también lugar de tensiones y luchas. Es nuestro corazón el lugar en el que Él vive (cf. Mc 7,14-23), que hay que convertir para que toda su humanidad huela a Evangelio.

  2. IGLESIA: La historia de Pedro y Pablo nos enseña que la comunión a la que el Señor nos llama es una armonía de voces y rostros, no anula la libertad de cada uno (…) Estamos llamados a seguir este caminando por esta senda, mirando precisamente a Pedro y Pablo, porque todos necesitamos de esa fraternidad. Lo necesita la Iglesia, lo necesitan las relaciones entre los laicos y los presbíteros, entre los presbíteros y los obispos, entre los obispos y el Papa, así como lo necesitan la vida pastoral, el diálogo ecuménico y la relación de amistad que la Iglesia desea mantener con el mundo

  3. MISIÓN: Recuerden que Dios ha creado a cada uno de ustedes con un propósito y una misión en esta vida. Aprovechen, pues, esta oportunidad para escuchar, para orar, de manera que puedan percibir más claramente la voz de Dios que los llama en lo más profundo de sus corazones. (…) a veces olvidamos escuchar nuestro corazón, y es en nuestro corazón donde Dios nos habla, donde Dios nos llama e invita a conocerlo mejor y a vivir en su amor.

  4. COMUNIÓN: ¡Nadie es cristiano por sí solo! Somos parte de un pueblo, de un cuerpo que el Señor ha constituido. San Agustín, hablando de los primeros discípulos de Jesús, dice: «Se habían convertido ciertamente en templo de Dios, y no solo lo habían hecho individualmente, sino que todos juntos se habían convertido en templo de Dios». La vida cristiana no se vive en aislamiento. Se vive con los demás.

  5. PAZ: La paz comienza por cada uno de nosotros, por el modo en el que miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos de los demás; y, en este sentido, el modo en que comunicamos tiene una importancia fundamental; debemos decir “no” a la guerra de las palabras y de las imágenes, debemos rechazar el paradigma de la guerra.

  6. POBRES: Os exhorto a no apartar la mirada de los pobres: ellos están en el centro del Evangelio y son los destinatarios privilegiados del anuncio de la Buena Nueva. Sed capaces de reconocer en ellos el rostro de Cristo, y que vuestra acción pastoral esté siempre animada por una concreta solicitud hacia los más pequeños.

  7. FRAGILIDAD: Aunque soy frágil, el Señor no se avergüenza de mi humanidad, al contrario, viene a habitar dentro de mí. Él me acompaña con su Espíritu, me ilumina y me transforma en instrumento de su amor para los demás, para la sociedad y para el mundo. Sobre el fundamento de esta promesa, caminemos en la alegría de la fe, para ser templo santo del Señor.

  8. JUSTICIA: Es verdaderamente triste asistir hoy en día en tantos contextos a la imposición de la ley del más fuerte, en virtud de la cual se legitiman los propios intereses. Es desolador ver que la fuerza del derecho internacional y del derecho humanitario ya no paece obligar, sustituida por el supuesto derecho a obligar a los demás con la fuerza. Esto es indigno del ser humano, es vergonzoso para la humanidad y para los responsables de las naciones.

  9. ESPERANZA: Dios confía y espera que tarde o temprano la semilla florezca. Él nos ama así: no espera a que seamos el mejor terreno, siempre nos da generosamente su palabra. Quizás precisamente al ver que Él confía en nosotros, nazca en nosotros el deseo de ser un terreno mejor. Esta es la esperanza, fundada sobre la roca de la generosidad y la misericordia de Dios.

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