El obispo de Sigüenza-Guadalajara, Julián Ruiz Martorell, invita a intensificar la oración
Del 6 al 12 de junio León XIV visitará diversas diócesis españolas en su viaje apostólico. El obispo de Sigüenza Guadalajara, Julián Ruiz Martorell, nos llama a intensificar la oración, a agradecer la iniciativa y a recibir con el corazón abierto al Papa.
Carta pastoral íntegra
1) Intensificar nuestra oración, como venimos haciendo desde que se hicieron públicas las primeras noticias. Los grandes acontecimientos se preparan con jornadas de diálogo, tiempo de programación, fijación de calendario, previsión meticulosa de horarios, coordinación de personas e instituciones, cauces de información, canales de comunicación, búsqueda de alojamientos, previsión de desplazamientos, decisiones sobre los espacios y muchas otras actividades.
La oración es un elemento imprescindible para que las previsiones se concreten, las actividades se realicen y el resultado produzca abundancia de frutos. Las personas nos movemos, pero es el Señor quien nos orienta y acompaña y hace fecundo nuestro trabajo.
Muchas personas rezan con entusiasmo durante estas jornadas previas, con el deseo de acompañar a León XIV en algunos espacios y tiempos. También se unen al viaje apostólico quienes lo seguirán a través de los medios de comunicación social. Y participan espiritualmente quienes oran en las comunidades monásticas y quienes ofrecen su plegaria desde los hospitales, residencias o sus propios hogares.
2) Agradecer la iniciativa. Con su viaje apostólico, el Santo Padre nos regala un expresivo gesto de afecto y cercanía. Ha visitado en diversas circunstancias muchas ciudades y pueblos de España. Conoce personalmente nuestra historia, nuestros retos y nuestras posibilidades. En otras ocasiones organizamos rutas y peregrinaciones para estar cerca de él. Pero, en esta ocasión, es él quien se acerca, quien se muestra dispuesto a compartir con nosotros su tiempo y sus propuestas.
3) Recibir con el corazón abierto al Papa. No se trata solamente de “ver” a León XIV. Hemos de escuchar sus palabras, acoger su magisterio, secundar sus iniciativas, hacer nuestras sus orientaciones, acercarnos más vivamente al evangelio y ser testigos gozosos de Jesucristo en nuestro tiempo.
El Santo Padre nos invita a alzar la mirada. No hemos nacido para mirar al suelo. Hemos sido creados para mirar al cielo y estamos inquietos hasta que descansemos en Jesucristo.
Os animo a orar con devoción, a participar con intensidad, a vivir con alegría y a vibrar con gratitud. Os invito a acoger la fecundidad de los abundantes frutos que el Espíritu Santo producirá en los surcos de nuestra historia.
+Julián Ruiz Martorell
Obispo de Sigüenza-Guadalajara