Podcast. Capítulo 2 / "¿Quién es León XIV?
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Podcast. Capítulo 2 / "¿Quién es León XIV?

El equipo de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española ha coordinado la preparación de 5 podcast para  profundizar en la personalidad humana y espiritual del Papa León XIV, un Papa todavía poco conocido. Cada uno de estos episodios tiene como objetivo preparar y profundizar con motivo de su visita a España, para que sea un fruto espiritual y se conozca cada vez más las enseñanzas de su Magisterio, la importancia de llevar el mensaje de Jesucristo por todo el mundo: un mensaje de paz, esperanza y salvación.

El segundo capítulo de esta serie de podcast  se titula ¿Quien es León XIV? . En él explica quién es el papa León XIV, su historia personal, su trayectoria dentro de la Iglesia, su elección como Papa y la misión que desempeña como líder de la Iglesia católica. Además, explora sus principales enseñanzas, valores y la influencia que ejerce en la sociedad actual, destacando los desafíos y responsabilidades que afronta en su pontificado.

Texto completo del Podcast:

Segundo capítulo

Realizado por José Beltrán, laico, periodista y director del semanario Vida Nueva

¿Quién es León XIV?

Tiene siete años. Tal vez ocho. Acaba de coger la tabla de planchar de su madre. La planta en medio del cuarto. Se apaña para abrirla. Coloca un mantel encima. Y comienza a dar misa.

Se lo toma en serio. No lo vive como un juego. Lo mismo recita oraciones en latín que en inglés. Con una serenidad pasmosa. Sus hermanos le miran atónitos. Participan de lo que ha montado su hermano. Incluso reciben de sus manos unas obleas dulces.

Estamos en un barrio a las afueras de Dolton, una ciudad del área metropolitana de Chicago. A ese niño, que nació en 1955 y que ya sueña con ser sacerdote, en casa le llaman Rob. Ese chaval que canta en el coro de la parroquia Santa María de la Asunción y disfruta siendo monaguillo es Robert Prevost. Es el papa León XIV, el pastor universal que visita España del 6 al 12 de junio.

El primer Pontífice en la historia nacido en Estados Unidos es un Papa de la periferia. No solo por el suburbio donde nació y se crio. Su trayectoria en la Iglesia le ha llevado a pastorear por las carreteras secundarias de la fe. Por rutas tan complicadas como enriquecedoras. Él se maneja con soltura, porque dicen quienes le conocen que se le da muy bien ir al volante.

Pero, antes de que este conductor de primera tomara las riendas de la Iglesia católica, Robert vio cómo su vocación se fraguaba más allá de la tabla de planchar siendo adolescente. Se ilusionó con ser misionero con los Padres Blancos. Pero también hubo un tiempo en el que pensó en tener familia. Incluso llegó a pensar en estudiar Derecho y dedicarse a la política.

Pero su vocación de servicio y lo que él mismo denomina como “la gracia del Señor” le fueron llevando hasta la Orden de San Agustín. Primero, como estudiante de Secundaria.

Después de licenciarse en Matemáticas, con 22 años, ingresaba en la congregación. Le atraía su perfil educativo, su dimensión ad gentes y su vida en comunidad. Y, sobre todo, la figura del santo de Hipona, al que considera su guía espiritual.

Estudió filosofía, teología y derecho canónico hasta que fue ordenado sacerdote en 1982. A partir de ahí, el padre Robert pasa a ser un peregrino sin fronteras. Con 30 años pisa por primera vez Perú enviado por sus superiores. Su sentir misionero se hace realidad en Chulucanas.

Pronto sus hermanos agustinos aprecian su liderazgo y le eligen prior provincial de Chicago. No les defraudó. Más bien, todo lo contrario.

En 2001 apostaron por él como prior general de la Orden de San Agustín. O lo que es lo mismo, Robert Prevost se ponía al frente y al servicio de esta gran familia. Hoy son cerca de 2.800 religiosos en medio centenar de países.

Durante doce años pilota la congregación dando varias vueltas al mundo para acompañar y alentar a quienes viven este carisma. Su pasaporte gastado le convierte en el Papa con mayor experiencia internacional hasta la fecha. Por los kilómetros recorridos y las culturas en las que ha buceado.

Entre todos esos rincones visitados, se encuentra España. Nadie se atreve a asegurar cuántas veces ha visitado ya nuestro país. Lo conoce a fondo y sigue la actualidad de nuestro país y de nuestra Iglesia casi al minuto.

Cuando Robert Prevost dejó de ser superior general y volvió a su Chicago natal para bajar el ritmo, el papa Francisco le descolocó. En 2014 lo ficha para enviarle de nuevo a Perú, pero esta vez como obispo de Chiclayo y administrador apostólico de la diócesis del Callao.

Como pastor, hace suyos los sueños de Jorge Mario Bergoglio de una Iglesia sinodal, en salida y en la que caben todos, todos, todos.

Y cuando se había convertido en un peruano más, de nuevo el Papa argentino le sorprende. En 2023 se lo lleva a Roma para un encargo todavía más que desafiante: ser prefecto del Dicasterio para los Obispos.

Un cargo de máxima confianza, hasta tal punto que despachan juntos todas las semanas para valorar a los mejores candidatos y resolver algún que otro problema. Francisco apuesta tanto por él que solo unos meses después de estar en el Vaticano lo crea cardenal.

Y es así como llega al cónclave del pasado año. Siendo un trabajador tan discreto como eficaz. Prudente y con capacidad de mediación en los conflictos, un hombre de comunión y con Cristo como centro de su vida.

El Espíritu Santo sopla con serenidad y rapidez. En tan solo cuatro votaciones, Robert Prevost es elegido Sucesor de Pedro.

El 8 de mayo de 2025, sobre las siete y veinte de la tarde, se asoma a la logia central de la basílica de San Pedro revestido de blanco. En ese momento tiene 69 años. Se presenta ante el mundo León XIV.

Habla emocionado, con algo de timidez. Como un hijo de San Agustín, que quiere “una Iglesia misionera, una Iglesia que construye puentes dialogando, siempre abierta a recibir con los brazos abiertos a todos”.

León XIV pastorea un mundo asolado por las guerras para el que reclama “una paz desarmada y desarmante”. El Papa de la paz llega a Madrid, a Barcelona y a Canarias. Y lo hace sin más armas que la fe, la esperanza y la caridad para que seamos capaces de alzar la mirada.

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