Jason Sempertigue: “Vino solo a Chiclayo y se ganó a todos”
Jason Sempertigue fue secretario personal de Robert Prevost entre 2016 y 2019 en Chiclayo. Ordenado sacerdote por el hoy León XIV, convivió con él en el obispado y conoció de cerca su forma de gobernar, de trabajar y de relacionarse con los sacerdotes.
“Es alguien en quien él descansa mucho”, explica sobre el papel del secretario personal. Sempertigue recuerda que Prevost llegó solo a Chiclayo, sin equipo propio y “sin conocer a nadie”, algo que llamó la atención entre el clero local. “Fue tratando de conocer a todos, descubriendo en quién podía confiar para esta cosa, para la otra”, sostiene.
En el obispado compartían vida comunitaria: comidas, películas, partidos de fútbol o salidas juntos. “Muy divertido, muy divertido”, dice entre risas. “Era divertido ver al obispo emocionarse con lo que nosotros nos emocionábamos”, recuerda sobre los partidos de Perú o las noches viendo series en comunidad. Sempertigue subraya especialmente la cercanía de Prevost con los sacerdotes.
“Todo el que quería podía reunirse con él, podía hablar con él, no había ningún problema”, afirma. También destaca su facilidad para mantener el contacto personal: “Les escribía a todos por su cumpleaños”. Sobre el estilo de gobierno del ahora Papa León XIV, insiste en una idea: “Él intenta vivir siempre la paz, la amistad”. Según explica, Prevost evita el enfrentamiento incluso cuando otros lo buscan.
El sacerdote peruano cree que esa visión marcará profundamente el pontificado. “Ese lema es precisamente algo que le define”, afirma en referencia al “In Illo uno unum”, inspirado en San Agustín y centrado en la unidad en Cristo. También recuerda su capacidad de liderazgo y de gestión en momentos difíciles, como durante la pandemia en Chiclayo.
“Tiene un don natural para las gestiones y sabe sacar adelante muchísimos proyectos”, sostiene, recordando especialmente la construcción de plantas de oxígeno durante el COVID. Pero, por encima de todo, Sempertigue se queda con el vínculo humano que Prevost construyó con Chiclayo. “Él siente que ha sido bendecido viniendo aquí”, asegura.